jueves, 28 de marzo de 2013

SELECTIVIDAD, REVÁLIDAS, PRUEBAS DE ACCESO...

Estamos ante el preludio de una nueva ley de educación, donde aparecen términos como "reválida".

1. Para obtener el título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria será necesaria la superación de la evaluación final, así como una calificación final de Educación Secundaria Obligatoria igual o superior a 5 puntos sobre 10. La calificación final de Educación Secundaria Obligatoria se deducirá de la siguiente ponderación:
a) con un peso del 70%, la media de las calificaciones numéricas obtenidas en cada una de las materias cursadas en Educación Secundaria Obligatoria
b) con un peso del 30%, la nota obtenida en la evaluación final de Educación Secundaria Obligatoria. En caso de haber superado el alumno la evaluación por las dos opciones de evaluación final, para la calificación final se tendrá en cuenta la más alta de las que se obtengan teniendo en cuenta la nota obtenida en ambas opciones.

La reválida, al recordarnos al pasado, tiene connotaciones de involución. Y la verdad es que es un tema, en mi opinión, de difícil conciliación. 

Las únicas  pruebas que he conocido en mi existencia en este sentido son la SELECTIVIDAD, ahora llamada PAEG o las PRUEBAS DE EVALUACIÓN DIAGNÓSTICO

Las primeras tienen un sentido totalmente académico para el alumno: si no apruebas, si no obtienes buen resultado... no podrás acceder a los estudios que desees. 

Son iguales en toda la comunidad autónoma en la que te examinas, y los profesores de las áreas examinadas conocen previamente las características del examen, los criterios de evaluación y calificación, y en muchos casos en qué términos se puede examinar esta u otra capacidad. Pero nunca el examen en sí. 

Si algo bueno tiene esta prueba es que UNIFICA el trabajo realizado en toda la comunidad con los alumnos en el AULA, muy pocos profesores van por libre, sobre todo si su asignatura es de modalidad, o troncal. 

¿Es realmente es bueno UNIFICAR? ¿No lo hace ya el CURRÍCULO? 

El currículo es extenso, demasiado para dos cursos del bachillerato, y más aún si partimos de realidades que parten del graduado en ESO, y hay temas que en muchos centros escolares no da a tiempo a tratar, por ese motivo, desde las universidades convocantes, se procura aligerar el examen, obviando quizá apartados importantes, pero no tanto en pro de la modalidad en la que se cursa el bachillerato. 

Por otro lado, se nos dan problemas serios para los profesores del bachillerato:

 ¿Es la prueba de nivel la mejor para poder marcar el ritmo de un aula dónde los alumnos presentan diversas dificultades? 

¿Es la prueba de nivel la mejor para medir capacidades científicas o humanísticas?

¿O es simplemente una prueba anclada en el pasado? 

Por otro lado, la mayoría de los alumnos que se presentan a la prueba aprueban. Y si hubiera una variación muy alta con respecto a nuestras notas , tanto profesores como centros se preguntan: ¿Qué ha pasado este año?
Es una herramienta  para la evaluación del profesor. Tanto que, si en muchos casos varía mucho la nota te preguntas: ¿es el examen de selectividad la herramienta que de verdad mide lo que saben sobre esta asignatura? ¿los he preparado bien?

No ocurre lo mismo con las EVALUACIONES DIAGNÓSTICO,en 2ESO los alumnos pasan por unas pruebas en formato PISA (evaluación por competencias), y su carácter es puramente diagnóstico, no incide en nada en las calificaciones del alumno. Se conocen las competencias a medir previamente, pero nunca el formato exacto, ni los contenidos que transversalmente aparecen. Es una una prueba idéntica en todas las comunidades, y corregida por los docentes del centro. 

Se utiliza para evaluar la calidad del sistema en pro de unas pruebas unificadas. 

Los resultados de estas pruebas son conocidas por padres, profesores y administración, y en principio no se comparan públicamente entre centros escolares. 

No conozco datos, pero mi experiencia en las aulas me dice que por lo general las pruebas no son ni parecidas a lo que trabaja en clase, el modelo de prueba es bastante diferente a las que acostumbran los alumnos, la falta de estrategia del alumnado para adaptarse a la prueba, la falta de incidencia de los resultados en su futuro inmediato... garantizan fracaso en los resultados. 

¿Qué ocurriría si cambiaran los objetivos de esta prueba y fueran en vez de diagnósticos, fueran académicos? ¿Y si de ello dependiera tu nota final de curso? ¿Cambiaría en algo la actitud de los alumnos ante esta prueba? ¿Y la de los profesores? 

En cierto modo, las evaluaciones diagnósticos, o similares,  están usadas en otras comunidades como Madrid para hacer un ranking de centros escolares. Los padres, en mi opinión, ingenuamente, tal y como se apunta en este articulo de elpais sobre el examen de Madrid en 6º de primaria se plantean si este centro es el mejor o no para sus hijos en relación al listado de centros. 

Cómo he dicho en CLM, las pruebas no son ni siquiera parecidas a los exámenes o pruebas que en, al menos en mi área, los alumnos están acostumbrados. Y parece que muchos docentes, consideran que esas pruebas, o los modelos,  no tienen nada que aportar a la calidad. 

Yo, sin embargo, soy de las profesoras que piensa que este tipo de pruebas, bien elaboradas, y con un nivel de exigencia adecuada, son más completas que los clásicos exámenes, y además miden más ampliamente las capacidades del alumno. 

Así en niveles como 1ESO y 2ESO me parecen muy atractivas para trabajar mi área en la realidad. Sin obviar los procedimientos y concepto que el currículo me indica debo trabajar, me planteo en hacer diversos tipos de prueba donde incluir los contenidos y su disposición hacia la realidad y no fuera de ella. 

¿Cómo será la revalida en el futuro? 

Será como la selectividad que unifica criterios de trabajo, pero sin embargo está anclada en un modelo anticuado de evaluación?, o ¿será como la evaluación diagnóstico que lejos de parecerse a la evaluación clásica, se basa en competencias?. 

Otras pruebas de acceso: 

Por último me gustaría tratar aquí otras pruebas que no son tan importantes, pero que sin embargo si me ayudan a valorar a qué cosas se están dando valor fuera de las enseñanzas obligatorias: Las pruebas de acceso a la formación profesional. 

Los alumnos que no habiendo obtenido el título necesario para acceder a los ciclos formativos Medio o Superior, de formación profesional, y tienen más de 17 o 19 años respectivamente, pueden presentarse a unas pruebas de acceso, libres, que si las aprueban les capacitan para solicitar plazas como estudiantes a estos ciclos no obligatorios. 

Me estoy preparando unas clases para alumnos con 17 años en estas circunstancias,  como profesora de matemáticas observo que la dificultad de la prueba no es, pero sin embargo sí que valoro que la forma en la que se evalúa al alumno no es exactamente igual a la que están acostumbrados.

La mayoría de  los problemas tienen base real, presentan gráficos y  tablas, y si el alumno, aun teniendo 17 años, no ha superado 2ESO (que hay varios casos) es fácil que no obtenga buenos resultados sin "adiestramiento" previo. 

En la palabra "adiestramiento" está el verdadero problema de las "reválidas", las pruebas...: ¿Debe un profesor adiestrar a un alumno en una prueba? Es decir, ¿enseñarles a aprobar? O por otro lado debe ser capaz de formarle para poder enfrentarse a diversos tipos de pruebas que lo único que hacen es ensayar situaciones futuras, que pueden o no presentarse en un examen

Esta última idea es en mi opinión la EVALUACIÓN POR COMPETENCIAS, esta es la que yo deseo aportar a mis alumnos.

No te preparo para este examen, aunque me vea abocada a ello, te preparo para ser un ciudadano competente. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario